Ni un príncipe azul, ni uno encantado, ni otro a caballo que me rescate. No quiero estar en apuros para que tengas que aparecer.
Sé que a lo mejor no habrá un "y vivieron felices y comieron perdices", o el típico "felices para siempre", pero tampoco me hace falta saber lo que será, porque comeremos aunque no sean perdices y tendremos instantes de felicidad, porque no es una meta sino que es una forma de vida.
Sólo quiero lo que es ahora, lo que quiero que sea en este instante:
Manos entrelazadas, besos encadenados, reírnos por cada esquina, burlarnos de la tristeza o plantarle cara a la dificultad... Alguien que me diga lo "chalá" que estoy cuando me comporte como una niña y yo le repita lo "imbécil" que es cada vez que me lo diga, que me bese antes de terminar la última palabra. Que me robe mil besos cada día. Que me despierte con uno de esos cada mañana. Despertar con uno de esos mensajes en los que me pone lo mucho que me quiere, o un simple y típico "buenos días bonita". Con que sea suyo, me vale.
Que con sólo una mirada sepamos qué queremos decir, sin necesidad de palabras. Donde una sonrisa vale más que cientos de perdones y cuentos innecesarios. Escapadas donde sea y cuando sea. Sonreir cada vez que pienso en tí.
No... No necesito tanto.
Me conformo con mucho menos. Me conformo con una simple sonrisa cargada de ilusiones, unos ojos dispuestos a robarme el corazón cada vez que se crucen con los míos y unos labios que nunca se cansen de sonrisas a mitad de un beso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario