miércoles, 28 de septiembre de 2016

Cuadrada en Cajal


Aun recuerdo aquella frase de aquel libro.
En ese momento supe que sería la que reservaría eternamente para ese momento especifico que, a día de hoy, también se que llegará, pero no significará ni una mínima parte de lo que un día pensé que sería.

Hoy no es ese día, pero sí el momento perfecto, aunque aun no lo reconozca como tal.

Hace tiempo que las cosas no salen tan programadas como yo las tenía en mi vida. Las cosas no van en el orden que imaginé, de la forma que esperé... es como si de repente, la vida me hubiera zarandeado todo mi mundo de piezas, letras y números cuadrados a la perfección para ponerlos patas arriba. Espabilarme y sacarme de mi mundo perfecto de tetrix. Un cuadrado que se ha vuelto laberíntico y que cada día me supone una nueva aventura que no sé que tipo de final deparará o si es un caso de los que quedan abiertos con el típico "continuará". Ese suspense que no puedo manejar y tanto me incomoda porque no me permite prepararme para nada en concreto y me hace sentir pequeña e indefensa.

Hace tiempo que me perdí. Me perdí en mis proyectos, me despedí de mis ilusiones y me bajé de mi carro. Y me frustré. Con mis preguntas y mis sin respuesta, con mis decisiones y mis no soluciones, con mis movimientos de ficha que me dejaban en el mismo lugar o tocando mas retirada.
Absurdo. Así te parece todo. De repente lo que en su día era una batalla de pasos ganados hacia una meta que era tu mundo, hoy lo cuestionas hasta el punto de no saber si fue el camino correcto, si lo hiciste por devoción o simplemente por orgullo.
Y tu castillo de naipes cae. Se derrumba. Y tu te quedas atrapada debajo viendo como una a una, todas las cartas que te jugaste van perdiendo ese sitio estratégico donde las pusiste. Y no haces nada porque no sabes qué hacer, o simplemente ya no te apetece hacerlo.
Entonces comienza esa lucha interna. Es muy difícil explicar la bipolaridad. Pensar "A" y actuar en "B". Tirar de un carro que tiene el freno echado y conseguir que ande aunque se a regañadientes. Exigirte desde el lado más cómodo del sofá. Y no parar. No parar ni cinco minutos psicológicamente, mientras asistes a un caos físico que no te menea del sitio.
Sentirte un poco publico de tus propias no-actuaciones.

Luego aparece ese día en medio de un torbellino hormonal-neuronal-celular o vete a saber, que lejos de traer la calma, te trae ese punto de inflexión caótico que te marca el fin-comienzo de etapa. Y es cuando se confirma todo sentimiento anterior. Tu boca dice "sí", tu cuerpo te esta gritando "no", tu cabeza te empuja, tu corazón te retiene, y algo dice: BASTA.


Pagina 584:
  "No, lo siento. 
Suerte es el nombre que se le da al éxito de los demás. Yo he cambiado de cartas y he ganado la partida. No he tenido suerte, lo he hecho muy bien. 
El arte de vencer, se aprende de las derrotas. De ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. Porque a veces el vencedor, es simplemente un soñador que nunca ha desistido".


Te vistes de blanco por fuera y de miedos por dentro. No llevas zapatitos de cristal sino unos zuecos color azul que te llevan a salvarles. Entras en lo que será tu/su segunda casa y en ese momento te das cuenta: 
Tienes tu premio. 
Disfrútalo.
El mérito solo ha sido TUYO
y no le temas al tu propio
ÉXITO.

sábado, 17 de septiembre de 2016

The Fiancée XLIV


Que lo difícil es querer estar...
... querer estar al lado de alguien cuando más lo necesita.
Que lo difícil es encontrar a alguien que este dispuesto a acariciarte la espalda mientras te mira a los ojos y te devuelve la respiración.
Que lo difícil es encontrar a alguien que este dispuesto a secarte las lagrimas y a darte sus alas para que puedas retomar el vuelo.
Que lo difícil es encontrar a alguien capaz de inundar tu vida de sinceridad y que se le pongan los ojos brillantes al hablarte y sobre todo, al hablar de ti. 

sábado, 10 de septiembre de 2016

Perdiendo el norte


"A veces miras a tu alrededor y te das cuenta que dos ojos son pocos para tanta inmensidad y comprendes que pasear por el mundo con solo dos piernas no basta para recorrerlo entero"

Cansados con un cansancio sano, el que se siente cuando haces algo que te gusta, cuando estas bien, cuando estas con quien quieres estar.
Unos pocos días mas y alguna otra aventura para recordar. 

jueves, 8 de septiembre de 2016

Ante todo... Pese a nada


El ser humano se adapta a todo.
Supera el dolor, cierra historias, empieza de nuevo y hasta consigue sofocar las mas grandes pasiones. 
Pero a veces basta con nada para comprender que hay puertas que nunca se cierran con llave. 

martes, 23 de agosto de 2016

No teníamos nada



Mientras tu destino y mi casualidad chocaban al doblar la esquina y entraban en un dramático debate en el que decidirían si complicarse o no la vida, ya habíamos sudado nuestro primer te quiero bajo la luz de la farola.
No teníamos prisa, teníamos incertidumbre.
No teníamos ganas, teníamos miedo.
Despierta cariño, creo que va para cuatro años de acuerdo.

miércoles, 17 de agosto de 2016

The fiancée XLIII


Dicen que cuando esa persona te llega, se sabe. Y también dicen que ni siquiera tienes que parar a preguntarte si lo es o no, porque si existe un momento en el que te es necesario hacerlo, significa que no lo es. 
La pena es cuando te lo preguntas con personas que podrían ser maravillosas. 
Pero tú, habiendo llegado de la nada, tan rápido y a la vez tan despacio, has hecho que no tenga que preguntármelo. Es que en la vida hay cosas simplemente que no se pueden explicar. Hay gente que le pasa intentando encontrar algo especial entre los 7.229.916.048 personas que hay en el mundo y luego estoy yo, que soy afortunada por haberte encontrado solo a tres calles de mí.
El simple hecho de pararme a pensar que existen, es capaz de convertir mi problema más grande en un ataque de risa.
Desde lo más profundo del corazón: gracias por existir 

Un billete de lotería premiado en verano


No sólo he sido afortunada como para estar vinculada desde tiempo inmemorial a una línea evolutiva selecta, sino que he sido también afortunada -digamos que milagrosamente- en cuanto a mis ancestros personales... 
Ninguno de mis respectivos antepasados, pereció aplastado, devorado, ahogado, de hambre, atascado, ni fue herido prematuramente ni desviado de su objetivo vital:
entregar una pequeña carga de material genético 
a la pareja adecuada en el momento oportuno 
para perpetuar la única secuencia posible de combinaciones hereditarias, 
que pudiese desembocar casual, asombrosa y demasiado brevemente 
en ti. 

Vamos sumando
Felices 28

domingo, 17 de julio de 2016

The Fiancée XLII


Volver a sentir que alguien te espera.
Que está deseando que pasen las horas para verte, estar contigo, explicarte las cosas que le pasan por la cabeza y que te pida tu opinión.
Que necesite tenerte, pero tenerte hasta en sí mismo, sin dejar tintas a medias, sin dejar nada para mañana. 
Que te busque, alguien que aunque te tenga sentado al lado, esté pensando en ti. 

viernes, 17 de junio de 2016

The Fiancée XLI


Cuando era pequeña, siempre soñé con un príncipe que me despertase con un beso del sueño mas profundo, veinte años después me di cuenta de que los sueños se hacen realidad, un príncipe me despertó de un sueño profundo con tan solo una mirada.
Desde ese momento, me di cuenta que no quería otros besos que no fueran los suyos, que mi salvador no era un príncipe sino un héroe... Un héroe que viste combinando según conjuntos que recuerda, que no lleva zapatos sino botas, que se le pegan las sábanas cada mañana y que tiene los ojos hinchados por el cansancio del día a día.
Mi héroe me salvó de caer en el vacío mas profundo el mismo día que lo conocí. Bueno no, a los pocos días de conocerle. Me saca cada tarde del hastío de la rutina con una llamada, me quiere desde el primer momento en el que me conoció sin fiestas ni copas y se enamora incondicionalmente, a pesar de mis demonios, que son muchos. Esos demonios que intento enterrar y que a veces salen, imparables, en forma de ataques de ira o de tristeza y él, mi salvador, los espanta con un abrazo o un beso. Cuando ni yo misma me quiero, ni me soporto, mas me demuestra que estar´´a siempre a mi lado y me recuerda: "Tu medas las fuerzas", cuando me miro en el espejo y me veo horrible, con los ojos inundados de lagrimas, hinchados de llorar o de cansancio, él me dice, que "soy la mas bonita" y cuando no encuentro consuelo, me pide con ojos lagrimosos, "por favor, no llores mas".
Cuando creo que en mi corazón ya no cabe mas ponzoña, me lo recuerda: " eres la mejor persona que he conocido nunca" y me dice: "yo estaré siempre a tu lado".
Cuando soñaba con alguien que me amase así, nunca creí que pudiera ser posible ni muchísimo menos que pudiera ser para mi. 
Mi mayor recompensa es tenerte a mi lado, así tal cual eres tu, que me digas que formaremos una familia, una vida en común. Entonces me doy cuenta que lo único que me hace feliz es verte feliz, que no me arrepiento ni un dolo día de mi vida de haberte conocido, elegirte y decidir que seas ese hombre, para el resto de mis días. Que sacrificaría muchas cosas por ti, a cambio de que fueras feliz siempre, sin condiciones. 
Tu, que me has hecho mejor persona, me has enseñado lo que es el amor y a amar. Tu que ningún hombre se compara a ti, te prometo trabajar cada día para mejorar, para hacerte feliz y nunca separarme de ti, superar todos los obstáculos que nos depare el camino y nunca dejarte ir.

domingo, 12 de junio de 2016

Mi amigo mas fiel duerme. Para siempre.


No hay nadie que tenga mas o menos derecho a sentir, o mas o menos derecho a echar de menos, pero si soy justa, y eso lo aprendí de tí, creo que para mí fue un compañero en todos los sentidos, pero para tí, fue tu otra mitad. Un complemento perfectamente ajustado precisamente por todas vuestras diferencias. Ese regalo de la nada que te concedía la casualidad o el destino.
A tí, papá.

Contigo conocimos la lealtad, la humildad, la obediencia, la gratitud y el amor. Casi todas esas cosas las aprendí de ti indirectamente.
Luego me hice mayor.
A veces sigue doliendo que no estés aquí.
Duele preguntarse si en verdad nos avisaste y no nos dimos cuenta; duele no poder haberte visto porque estaba en la distancia; duele imaginar el ultimo instante de tu vida; pero sobre todo, duele imaginar que quizás, no fuera la única vez que no pude estar para tí. 
Recuerdo cada migaja de gomaespuma de aquel sofá, y cada macetero roto y la tierra esparcida por el suelo de los primeros meses. En aquel momento, quien iba a decir que traerías tanto bueno. Tanta felicidad. También recuerdo cada galleta que comías de mi boca sin rozarme los labios, cada hocicada bajo el brazo y cada siesta sobre tu lomo. 
Te quisimos desde el primer momento, claro que sí. Tenías a penas unos meses cuando llegaste a casa y bastó un fin de semana para hacerte de mi familia. Al siguiente lunes, recuerdo ir en el coche a darte de comer, cruzando los dedos para que no te hubieras escapado y también hubieras querido corresponderme quedándote con nosotros. Así fue. Creo que fuiste lo mas parecido a un hermano que he tenido: alguien con quien crecer, con quien jugar, con quien aprender, con quien ser responsable y llegado un punto y una edad, con quien sincerarme. Siempre atento, siempre escuchando, jamás me juzgaste (aunque de vez en cuando, bostezabas! debía tenerte cansado...). 
Me hiciste daño, te lo hice yo también a ti. Estuviste a mi lado cuando lloraba y lamías mis lagrimas cuando caían por mis mejillas. Dormimos, nos acurrucamos, nos enojamos también. Odiabas que te bañaran. 

¿Dónde estas ahora?

Yo a veces subo las escaleras y vuelvo a hablarte (hablaros). 
No mienten cuando dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Mi mejor amigo me enseño la lealtad en su máxima expresión. Me enseñó a ser feliz con lo que se tiene, a ser agradecida.
Nunca voy a olvidar tus ojos llenos de alegría tras la verja cada viernes cuando aparecía el coche, o cómo ladrabas para avisar de que llegaban papá y mamá por la carretera. Ni tu mirada llena de "gracias" con cada hueso enorme de los de Sebas, o tus maniobras infinitas para escabullirse y entrar en casa cuando estabas castigado. No olvido como enseñabas los dientes cuando algo no te gustaba (o alguien), ni los sonidos cuando brincabas emocionado.
Me quedo con tu cuerpo atlético, fuerte. Esa presencia que imponía tanto como derretían tus ojos de pura dulzura.

Fuiste real y te quisimos mucho, mas de lo que demostramos, e incluso mas de lo que hicimos.

Mil millones de gracias no me alcanzarán jamás, pero gracias amigo.