jueves, 12 de julio de 2012

Tú, mi hada





Hoy ha amanecido de otra manera.
El mismo sol, el mismo calor, la misma rutina de todos los días… pero se respira otro ambiente, huele diferente y el aire azota en la cara de otra manera, quiza, un poco mas humedo. En las mentes de mas de uno se cruza tu cara. A algunos les llegan los buenos recuerdos, a otros la tristeza de no tenerte cerca y para otros pocos solo eres la noticia de un año después.

He intentado verlo con mis propios ojos de la manera mas bonita, para explicarselo a las niñas, y les he dicho que el dia parece distinto por culpa de las hadas:

Hoy se han empeñado en pintar el cielo de mil colores y usar los rayos de sol como guirnaldas, que en mas de una ocasión, interponiendose entre las lagrimas que se derraman, dan lugar a los propios arcoiris que acaban dando el color a este dia. Han decidido abrir las flores mas temprano que a diario y hacer que el calor de este verano sea un poco mas calido, sin agobiar. Han permitido que el aire sople según lo necesario, pues a mas de uno le vendra bien respirar profundo en mas de una ocasión, y a otros quizas, se les corte la cara por la humedad de sus mejillas.
Hoy las hadas han decidido festejar ese año, que para bien o para mal, llevas viviendo con ellas, en ese país que ya te habras encargado de decorar a tu gusto. Han puesto pantallas gigantes con vistas aquí, a cada uno de nosotros, esperando compartir esa fiesta, pues sabemos que no querras vernos mal, a ninguno, aunque nos lo permitirás por lo sentimental del dia que es.
Tu punto clave estara mirando a la Caleta, donde tu familia y los que mas te/les quieren han decidido pasar el dia, para asi, estar mas cerca de ti de alguna manera, y poder apartarlos de lo mediatico que supone todo esto. Algunos han prometido bañarse, y de sobra que lo harán, pues sera la manera que tengan de dejarse abrazar por ti, cuando el agua les envuelva por completo.
Las hadas te han montado su pequeño guateque, pero tambie es cierto que han dispuesto a nuestro servicio todas las hadas transportadoras del reino, pues se les acumulara el viaje haciendote llegar las flores, los pensamientos, las cartas, los deseos y gritos que te vamos a mandar. Hoy, quizas no mas que otro dia cualquiera, estaras muy solicitada.

Nosotros miramos al cielo y se nos empañan los ojos. Entonces los cerramos, para que la propia tranquilidad de ese simple movimiento sea el que nos despeje la vista. Esta siendo un dia a dia duro. Ha sido un año muy largo y difícil. Algunos aun no somos capaces de volver a entrar en tu casa, o del simple hecho de verte en una foto. Otros sin embargo la necesitan para sentirse mejor, mas tranquilos… dicen que les transmites paz, y lo cierto es que me lo creo.

Disfruta en tu país de las hadas, nosotros simplemente, te echamos de menos.


martes, 10 de julio de 2012

Un Musical





Parece que nos hubieran estado llamando con campanillas y que se hubieran guardado el plato fuerte para el último momento.
Ahora que los proyectos e ilusiones afloraban como el coser y el cantar, llegan las “buenas noticias” que no suponen mas que nuevos dolores de cabeza.

“Bienvenida al mundo de los mayores”
No hacia mas que repetirme la ultima frase que él siempre solía decirme y que tras el anuncio de “volver a empezar” de El Corte Ingles, tanto coraje me daba.
Habíamos pasado un año sin pena ni gloria entre la rutina de tu propio sobreesfuerzo a cambio de las palmadas en la espalda a los demás, que llegado a un punto pensante frío y critico, no eran mucho mas que tu si les quitabas los incentivos y las ayudas extras, que una no recibirías ni en sueños. Habían fomentado las ilusiones de unos elegidos estelares, para hundir sin querer queriendo a los que se les llenaba la boca y el cuerpo con cada día que les tocaba moverse. Habían conseguido que a todo eso se le dijera adiós y se le pusiera el punto final en un gran teatro, al que me tuve que resignar a no volver a pisar.
Entonces se abrían las otras opciones, las que surgen de tanta monotonía, rutina y enfados acumulados, para darles alegría y rienda suelta a la imaginación. Y ya que esta todo casi preparado, a falta del pistoletazo de salida, aparece ella. Con sus letras bien puestas y llenas de dulzura y amor por el arte, para ponerte la miel en los labios… esa que a veces es tan agridulce y que guarda tantas cosas detrás, y te cuenta que tras aquel “Homenaje” se escondía un señor con nuevos proyectos que ha propuesto a la compañía un musical. Te sigue explicando que la compañía se va quedando cota y que debería de ampliarla con nuevos bailarines bien formados, con grandes dotes de entusiasmo e ilusión además de la técnica. Y entonces lo suelta: Evita y tú, sois las nuevas elegidas, quiero contar con vosotras.
Nunca imaginé a mamá con el baúl a cuestas como si fuera la Pantoja, ni lo quiero la verdad, menos aun cuando enero me pita los oídos con tanta fuerza que a veces hasta duele. Pero estamos hablando de bailar, estamos halando de un musical con gente que sabe, que lleva en ese mundo mucho tiempo y estamos hablando de que me han señalado con un dedo para ser parte de ello. Es como tener 8 años de repente y que te elijan para ser la princesa protagonistas de la obra de teatro del colegio (aunque a mi me gustaba mas hacer de bruja por aquella época).

¿Y ahora que hago?
¿Soy realista y pongo a mi orgullo herido durante todo este año y digo que no, siguiendo hacia delante con los proyectos que ya habíamos montado?
¿Digo que sí y vuelvo a casa todos los días enfadada con el mundo porque no es lo que esperaba?
¿Acarreo con todos los proyectos que aparecen en mi vida para adelante como siempre, a “costa de lo que sea”?

Si lo sé, si sé (tu que me conoces y me lees) que será lo que acabe haciendo hasta que vea peligrar lo que es mas importante. Sé que hablare con ella, veré las condiciones las sopesare y el poco tiempo libre que me tenia para mi misma, lo acabare invirtiendo en aquello que ellos me exijan. Y cuando vea que no puedo mas, o que las cosas se ponen feas para lo que estos meses que ahora me vienen, necesitan de mí y mi mente fría, tendré que decir hasta aquí y dejarlo todo, muy a mi pesar, en ese margen del que quizás, nunca debieran haber salido.

Esperaremos a hablar y ver lo que ocurre.

domingo, 8 de julio de 2012

Proyectos





Es lo que pasa cuando se cierra una puerta, que otras se abren
Papa siempre suele decirme que todo ocurre por un bien mayor, y que si esta axial en nuestro destino escrito, es porque axial debe ser, pus nunca se sabe si es correcto para uno mismo eso que tengas que hacer o si tu simple presencia es la que es necesaria para hacer un bien a otra persona de forma indirecta.

Digo esto, pues aunque pocos lo sepan, septiembre no será fácil por muchos motivos, pero uno de ellos es tener que decir adiós a aquello que llevo haciendo dos años y que tanto me encanta: bailar.
Pero por sorpresa mi descontento no es el único, y ya venían comentándome propuestas y demás desde hacia tiempo, pero sin nada claro.
Ahora puedo decir que la ilusión, la motivación y las ganas de unos pocos, han vencido el descontento que se venia arrastrando y ha dado lugar a la empatía y el disfrute o eso se supone.
Con muchas ideas revoloteando por la cabeza, esperando abrir la caja sorpresa que de forma a nuestros sueños, partimos de la base que un día nos llevo allí: desconectar haciendo lo que nos gusta.
Así surgen los domingos de proyectos sin comenzar, que quizás un día puedan llevaros lejos, aunque solo sea en nuestro ego.

Que cuando dos no puedan ver mas allá, siempre haya una que mire al horizonte

viernes, 6 de julio de 2012

Aquellos maravillosos años





Cuando seas padre, comerás huevos

Cuantas veces me han podido repetir eso. Cuanto lo odio. Que cierto es.
Ahora que cumplo años, y conmigo todos los demás, comienzas a ver desde fuera aquello de lo que un día tu fuiste protagonista absoluta.
Bendita edad.
Aquella en la que el mundo te da la espalda y te es imposible todo, hasta encontrarle el culo para tocárselo, como algunos positivos decimos.
Aquella en la que los amigos son los únicos que importan, pero son los que mas te van decepcionando.
Aquella en la que las personas que más estima les tienes es ese pilar inquebrantable que cuidas por encima de todo, a cambio de recibir las mayores reprimendas y quedarte la sensación de que están contra ti.
Aquella en la que siempre estas descontento, porque no puedes hacer lo que quieres, que no es mas que no hacer nada.
Aquella en la que todo es tan difícil y nadie parece querer allanarte el terreno.

Si, yo también me acuerdo de esa etapa, pero ahora vivo otra y creo que es mucho mas difícil, o a mi se me esta haciendo muy cuesta arriba.
Ahora que te tengo que regañar casi cada 5 minutos porque metes la pata en cosas que nunca habías hecho.
Ahora que respondes con desaires a cada cosa que te pedimos
Ahora que nos haces sentir culpables de tu eterno malhumor

¿Cómo se hace? ¿Instrucciones? ¿Internet? Joder!! Se suponía que éramos manos derechas cómplices totalmente y cada vez me siento mas frustrada!
Me paso el día como una “omaita rabalera” dando voces después de repetírtelo todo veinte veces y que no respondas a ninguna o que a la de veinte, respondas con tu genio y malhumor, dando zapatazos en el suelo o con tu llantina. Llantina… esa que aparece en ti todos los días sin falta, sin motivos aparentes pero con tremendo ímpetu.
Me siento, respiro hondo e intento ponerme en tu lugar. Lo logro. Entre lágrimas, mocos y bufidos, acabas confesándome el motivo (esa vez) de tu malestar. Pides perdón (o no) y volvemos a la calma. Al día siguiente otra nueva, pero no será la ultima, queda mucho verano y cada día es una caja de sorpresas.
No me importa, la verdad. Son cosas de la edad, me repito cada noche al irme a dormir.

Lo que me saca de quicio es mi propia manera de ser.
Yo, que ahora soy todo un manojo de nervios que debe ordenar su vida hasta en el mas mínimo detalle para que no se me quiebren las entendederas, tengo que lidiar cada día con una caja sorpresa llena de hormonas florecientes que comienzan a desestabilizarse, y hacerlo de manera cautelosa y dulce, pero con bastante firmeza, sabiendo que eso al final, será imposible. Entonces es cuando viene la otra opción, el plan B. Si fuera Carlos Jean, pondría uno de sus hits que tan de moda esta este verano, a toda voz, y no te escucharía, pero mi dolor de cabeza aumentaría a limites insospechados… y no me apetece, axial que solo me queda enfadarme, mostrarte la cara solamente firme de mi persona, y esperar a que dentro de unos años, no me guardes rencor por ello, y puedas entenderlo.
Pero es que eres tan difícil. Te enfadas de repente por absurdeces y no atiendes a explicaciones.
Tus celos a veces casi obsesivos con tu hermana, no te dejan ver que ella sigue siendo dependiente de un adulto que la ayude, y tú ya tienes que empezar a hacerte dependiente de ti misma. Entonces viene la típica frase: “es que a mi, no me queréis, solo queréis a mi hermana”.
En estos momentos te juro que por dentro digo ¿le pego?, déjenme por favor! Prometo que no le haré demasiado daño!!, pero en vez de eso, cierro los ojos cuento hasta quien sabe cuanto, y te intento explicar que 11 años, no son los mismos que 5.
Luego viene la misma historia pero al revés. Aquella en la que te hacemos participe de las cosas de los mayores: las tareas de la casa, alguna que otra cosa en la que puedas ayudar fuera… pero tampoco te viene bien. Nos recriminas que solo te llamemos a ti para hacerlas y no a tu hermana. Ahí mi subconsciente piensa ¿pero no querías ser mayor y hacer cosas con los mayores? ¿No querías que estuviéramos  mas contigo? ¿No queríamos que te tratáramos distinto a tu hermana? Y ella te dice que no, que lo que quiere es jugar y que la dejemos, que ya ha hecho “muchas cosas”.
Cuando llego a mi límite, opto por preguntarte: ¿Qué quieres? Entonces tu contestas, malhumorada obviamente, que nada, y ya si que acabo por volverme loca y hervirme la sangre.

Cuando ríes, cuando te propongo que vengas conmigo a Jaén, cuando juegas a las cartas conmigo y mis amigas, cuando cojo la cámara y hacemos reportajes de fotos imprevistas, o cuando nos dan las 3 de la mañana haciendo trencitas por todo el pelo, cuando hacemos ese algo apropiado, en ese momento adecuado, en el que tu y tus hormonas respondéis positivamente a ello, entonces, es cuando el disfrute es máximo. Te das cuenta que aun hay formas de acertar, y que por momentos, no todo es tan difícil. Entonces se disfruta todo hasta límites insospechados. Se siente casi lo mismo que si a ti te hubiera puesto un 10, el profe de Conocimiento del Medio.

Supongo que escribo esto, para que el día de mañana, puedas leerlo y reírte, como yo ahora me río de mi misma con tu edad. Pero también espero que lo hagas, que te rías,  cuando te toque alguien mas pequeño que te encienda ese botón de empatia con los mayores (he aquí mi caso) y recuerdes tus años mozos.
Debería de haber mas de un regalito por portarse de la mejor forma posible a los mayores, que sin ningún libro de instrucciones, acaban los días, uno tras otro y sin vacaciones, cumpliendo con la tarea de la mejor forma que saben, recibiendo o sin recibir abucheos, desprecios y malas criticas… el caso es que todo se hace siempre con el mayor de los cariños y amor del mundo.

jueves, 5 de julio de 2012

Pupi





Era otra de sus primeras veces. Era otra de las cosas que por cualquier motivo que hubiera querido el destino, yo podía cumplirlo.
Como cada verano, el hogar aumentaba de convivientes y aunque era un poco más trabajoso, el entretenimiento era mayor y las horas pasaban más rápidas. Los deberes de repaso de verano nunca fueron de mi agrado, si daban vacaciones era para poder desconectar, pero es cierto que en críos tan pequeños, lo aprendido si no se recuerda, se olvida mas fácilmente y en el nuevo curso le costarías más.
No era la mejor época para hacer regalitos ni da caprichos porque sí a una ni otra, axial que decidí que los pocos que hubieran, seria provechosos y de su gusto; seria libros.
Me hizo gracia verme en la papelería, buscando entre unos tantos de libritos el más adecuado para ella. Su primer libro de lectura que no fuera una cartilla del colegio.
La encontré, María Menéndez Ponte. Esta mujer ha alegrado tantas tardes de mi adolescencia, que no podía fallar.

“Pupi va al hospital”

De todo esto, lo bueno que se saca son los recuerdos. Los de cada noche a partir de las once y según el cansancio acumulado del día, cuando coges tu libro y tu botellita de agua, preparas tus chupes y los dejas en la estantería de encima, y colocas la almohada sentándote en tu lado de la cama. Entonces me llamas. Y estas preparada para tu última actividad del día y de las más importantes para ti: leer.
Sílaba a sílaba, reconociendo letras poco a poco, recordando las que te cuestan y disfrutando con las que sabes al dedillo. Aprendiendo las triples y las erres que tan difíciles se te hacen. Sonriendo con cada palabra bien dicha.
45 minutos para cinco frases cortas en las que me colmo de paciencia y comprensión, en las que me muerdo la lengua cuando te atascas para no correr a sacarte de la duda, y en la que aguanto la risa simpática de tus pequeñas equivocaciones, que a tu edad, se hacen tan divertidas.
Cuando acabas, es cuando te recuestas sobre mi hombro y entonces si que disfrutas: “léemelo tu, Teste”. Y entonces, yo te leo desde el principio del librito, para que entiendas lo que hemos estado haciendo, y disfrutes de ese pequeño marcianito que tantos líos se hace. Y para disfrutar yo también, de forma indirecta, con tu pequeño nuevo logro de ese día.

Se apaga la luz y duermes

lunes, 2 de julio de 2012

Un ultimo cafe pendiente...





Cada uno tiene su día especial para recordarte, aunque para que vamos a ser cínicos, todos te recordamos a diario aunque no hablemos de ello. Han comenzado los miedos enfermizos a dormir sola por las noches en casa, volvieron las pesadillas de antaño y el abrir los ojos a las fatídicas 5:45h de la madrugada con tu cara como ultima imagen recordable.
Hoy hace un año que te vi por última vez. Tan morena y tan contenta, con tus ganas de salir de fiesta y de reponerte de tu ultimo idilio mal parado. Con aquel café pendiente que siempre apartábamos para tomarlo en la piscina, entre los niños, en nuestra salsa.
Quizás te rías, pero tengo que parar para tragar saliva y poder seguir escribiendo, y mientras, se me nublan los ojillos de lagrimillas. Pero tranquila, que sabemos que no te gusta que estemos así, y yo no voy a ser la que lo jorobe.

El otro día vi a tu hermana y a tu cuñado, y nos reímos hablando de María, que esta “enamoradilla” de él. Como no pudimos estar mucho tiempo juntas, hemos vuelto a quedar para darnos un homenaje de risas y bailes, como los que nos hemos dado pocas veces tú y yo. La noche acabo entre cervezas-copas-chupitos, cantando Mónica Naranjo a gritos y en lo alto de una silla del Pub. Creo que los del nº (un programa nuevo que acabo hace poco), perdieron un gran potencial al no vernos a nosotras. También bailamos y cantamos canciones del cantajuegos y echamos partidillas de dominó. Sí, sí, todo eso en mitad del Pub un sábado noche.

Entre toda esa risa, a veces nos mirábamos y sabíamos que pensábamos en ti. Pero no lo hacíamos mucho, quizás porque teníamos la sensación de que tú andabas revoloteando a por allí, y contarte mas detalles seria absurdo, pues ya los sabrías.

¿Qué tal estas tu? ¿Cómo te va?
(Espera, que vuelvo a tragarme mi nudo y a limpiarme la lagrimilla que me cae)